EL MATAGALLO.
El matagallo común (Phlomis Purpurea) es un desconocido para mucha gente puesto es endémico de la Península Ibérica, principalmente de las Sierras Béticas (Andalucía y Murcia) aunque también se da en el Sur de Portugal, y el Norte de Marruecos, sobre todo en la Península Tingitana.
Se trata de una planta labiada, un arbusto perenne de hasta dos metros de altura (aunque yo los he visto de entre metro y metro y medio lo más). Los tallos tienen sección cuadrangular, sin embargo son dos las características más destacables:
.
La primera es las hojas, lanceoladas y con multitud de pelos, lo que las hace muy suaves al tacto.
La segunda, las flores, que tienen forma de cresta de gallo. De ahí precisamente se deriva su nombre: matagallo, la mata del gallo. Tienen un bonito color púrpura, aunque a veces pueden ser blancas. Existen en el Sur de España otras dos especies: la candilera o matagallo amarillo (Phlomis Lychnitis) y la llamada orejas de liebre (Phlomis Crinita Cav.) con la flor amarilla y naranja fuego respectivamente.
Es una planta muy dura (rústica) que suele aparecer en su área de distribución en los bosques y matorrales mediterráneos degradados, prefiriendo las zonas de solana y, en cuanto a la tierra, la caliza.
Pero vayamos a lo que realmente nos interesa... ¿qué aplicaciones tiene el matagallo? podríamos dividirla en cinco: higiénica, energética, medicinal, veterinaria y alimentaria.
-Aplicación higiénica. Partamos de la base que antaño no existían las mismas comodidades que hoy en día. Al matagallo se le conoce como el papel higiénico del campo puesto que su abundante pilosidad resulta agradable al tacto con la piel. Esta misma pilosidad también ha influido en el hecho de que se utilizara como estropajo natural, sin ni siquiera utilizar productos jabonosos ya que la misma savia de la planta servía a tal efecto. Por lo tanto se ha utilizado tanto para limpiar utensilios de cocina como la roña del cuerpo.
-Aplicación energética. Desde tiempos antiguos se ha utilizado como mecha para las lámparas de aceite. Precisamente de ahí proviene tanto su nombre científico, Phlomis, de phlox (llama), y Lychnitis, de lychnos (lámpara); como el nombre común del matagallo amarillo, candilera.
-Aplicación medicinal. El matagallo tiene múltiples usos medicinales: como remedio casero para los resfriados bebido como infusión. Sobre todo como diurético para los cálculos renales, de vesícula y para cualquier mal estomacal. También, dando baños de asiento, para las hemorroides.Y para curar sabañones y para los golpes (mezclado con altabaca) y como cicatrizante en forma de emplasto. Hoy en día se ha descubierto que baja el colesterol.
-Aplicación veterinaria. Curiosamente se ha utilizado para ayudar a expulsar la placenta a las cabras.
-Por último en cuanto a su uso alimentario podríamos decir que se ha utilizado como golosina, sobre todo por parte de los niños, ya que la flor tiene una gota de dulcísimo néctar que se chupa desde el extremo.
Miguel Milla Valdivia.
Fotografías del autor hechas en los alrededores del Cortijo del Cuerno, casi a orillas del río Víboras, en Martos (Andalucía, España).
El matagallo común (Phlomis Purpurea) es un desconocido para mucha gente puesto es endémico de la Península Ibérica, principalmente de las Sierras Béticas (Andalucía y Murcia) aunque también se da en el Sur de Portugal, y el Norte de Marruecos, sobre todo en la Península Tingitana.
Se trata de una planta labiada, un arbusto perenne de hasta dos metros de altura (aunque yo los he visto de entre metro y metro y medio lo más). Los tallos tienen sección cuadrangular, sin embargo son dos las características más destacables:
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La primera es las hojas, lanceoladas y con multitud de pelos, lo que las hace muy suaves al tacto.
La segunda, las flores, que tienen forma de cresta de gallo. De ahí precisamente se deriva su nombre: matagallo, la mata del gallo. Tienen un bonito color púrpura, aunque a veces pueden ser blancas. Existen en el Sur de España otras dos especies: la candilera o matagallo amarillo (Phlomis Lychnitis) y la llamada orejas de liebre (Phlomis Crinita Cav.) con la flor amarilla y naranja fuego respectivamente.
Es una planta muy dura (rústica) que suele aparecer en su área de distribución en los bosques y matorrales mediterráneos degradados, prefiriendo las zonas de solana y, en cuanto a la tierra, la caliza.
Pero vayamos a lo que realmente nos interesa... ¿qué aplicaciones tiene el matagallo? podríamos dividirla en cinco: higiénica, energética, medicinal, veterinaria y alimentaria.
-Aplicación higiénica. Partamos de la base que antaño no existían las mismas comodidades que hoy en día. Al matagallo se le conoce como el papel higiénico del campo puesto que su abundante pilosidad resulta agradable al tacto con la piel. Esta misma pilosidad también ha influido en el hecho de que se utilizara como estropajo natural, sin ni siquiera utilizar productos jabonosos ya que la misma savia de la planta servía a tal efecto. Por lo tanto se ha utilizado tanto para limpiar utensilios de cocina como la roña del cuerpo.
-Aplicación energética. Desde tiempos antiguos se ha utilizado como mecha para las lámparas de aceite. Precisamente de ahí proviene tanto su nombre científico, Phlomis, de phlox (llama), y Lychnitis, de lychnos (lámpara); como el nombre común del matagallo amarillo, candilera.
-Aplicación medicinal. El matagallo tiene múltiples usos medicinales: como remedio casero para los resfriados bebido como infusión. Sobre todo como diurético para los cálculos renales, de vesícula y para cualquier mal estomacal. También, dando baños de asiento, para las hemorroides.Y para curar sabañones y para los golpes (mezclado con altabaca) y como cicatrizante en forma de emplasto. Hoy en día se ha descubierto que baja el colesterol.
-Aplicación veterinaria. Curiosamente se ha utilizado para ayudar a expulsar la placenta a las cabras.
-Por último en cuanto a su uso alimentario podríamos decir que se ha utilizado como golosina, sobre todo por parte de los niños, ya que la flor tiene una gota de dulcísimo néctar que se chupa desde el extremo.
Miguel Milla Valdivia.
Fotografías del autor hechas en los alrededores del Cortijo del Cuerno, casi a orillas del río Víboras, en Martos (Andalucía, España).



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