VULCANO
VULCANO
Escrito por Miguel Milla Valdivia.
En septiembre de 1859 Le Varrier, el famoso astrónomo francés que descubrió Neptuno anunció a bombo y platillo el descubrimiento de un nuevo planeta entre Mercurio y el Sol al que denominó Vulcano, en honor al dios del fuego y la forja de la mitología grecorromana.
Unos meses antes fue contactado por un astrónomo aficionado quien afirmaba haber visto un planeta entre Mercurio y Sol y después de entrevistarse con él salió satisfecho de su testimonio. Llevaba tiempo dándole vueltas a la cabeza por el hecho de que el perihelio de Mercurio estaba adelantado unos 8 ° con respecto a lo que debería según la Ley de la Gravitación Universal de Newton por lo que debería de haber un cuerpo que influyera en él (así descubrió Neptuno, por irregularidades en la órbita de Urano).
En un principio pensó que de trataría de un cinturón de asteroides puesto que Mercurio se conocía desde la Antigüedad y Vulcano no y un cinturón de asteroides no sería visible a simple vista. Sin embargo un planeta más pequeño que Mercurio y a mitad de camino del Sol no sería visible a causa del enorme brillo de la estrella y así se decantó por Vulcano, un planeta más pequeño que Mercurio y a la mitad de camino de Sol con una órbita fuertemente elíptica.
Y a pesar de que no se veía el planeta por más que se intentara había una enorme autosugestión entre los astrónomos, muchos de ellos convencidos de su existencia a causa de los cálculos sobre el perihelio de Mercurio.
Durante finales del siglo XIX y principios del XX hubo una encarnizada lucha dialéctica entre los que defendían su existencia y sus detractores. Los primeros se apoyaban en las matemáticas de Newton y los segundos en que no había nada que lo demostrase a pesar de haber hecho infinidad de observaciones durante los eclipses solares que era cuando mejor se podía observar ya que no molestaba la luz solar.
¿Existe Vulcano? Pues no, la Teoría de la Relatividad de Einstein demostró que Newton cometió un pequeño fallo y al corregirlo el perihelio de Mercurio es perfectamente normal y los nuevos telescopios, sondas y satélites solares no han encontrado absolutamente nada, Vulcano no existe excepto en el nombre que se utiliza hoy en día para nombrar a exoplanetas de pequeño tamaño que órbitan cerca de su estrella.




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