ALBORÁN.


La isla de Alborán es un islote de 7'12 ha. de superficie perteneciente al Reino de España en medio del Mediterráneo, a 48 millas náuticas de la costa de Adra (España) y 35 del cabo Tres Forcas (Marruecos). El cuadrante que va desde la costa almeriense al Norte y la frontera entre Marruecos y Argelia al Sur hasta el estrecho de Gibraltar recibe el nombre de mar de Alborán.
Alborán recibe su nombre supuestamente del corsario tunecino Al-Borany, quien estableció su base allí para atacar la costa española y tener un refugio seguro para sus barcos. Aquí también se dio una de las primeras batallas de la Armada Española, la Batalla de Alborán el 1 de octubre de 1540. Como dato curioso diremos que a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado la Unión Soviética intentó controlar Alborán a través de fallidos establecimientos de pescadores soviéticos debido a su enorme valor geoestratégico.


Alborán es lo que resta de la primitiva situación hace seis millones de años de las cordilleras béticas. Es una isla plana, formada por rocas volcánicas y guano cuya altura máxima es de 15 m. Aquí se encontró en 1899 una nueva piedra ígnea: la alboranita. El islote es atravesado en medio de su extensión por un túnel natural de una orilla a otra llamado Cueva de Las Morenas. A cien metros se encuentra el diminuto islote de Las Nubes. En la isla hay un acuartelamiento militar, un faro, un helipuerto, un embarcadero, un campo de fútbol y un cementerio con tres tumbas, la de una suegra de farero de 1910, la de la mujer de otro de 1920 y una desconocida que se cree de un piloto alemán derribado en la Segunda Guerra Mundial.


Es un lugar de enorme valor y variedad ecológicas sobre todo por sus fondos marinos ya que además de ser mediterránea recibe influencia de las corrientes atlánticas debido a su relativa cercanía al estrecho de Gibraltar. Así tenemos praderas de algas laminarias (Laminaria ochroleuca) y arrecifes de coral rojo (Corallium rubrum) y coral anaranjado o estrellado (Astroides calycularis) que acogen importantes poblaciones de gamba roja, cigala, merluza o besugo; un endemismo en grave peligro de extinción es lapa ferruginea (Patella ferruginea). Hasta hace pocos años aún había otra especie en peligro de extinción... la foca monje (monachus monachus). En cuanto a las aves cabe destacar poblaciones nidificantes de gaviota patiamarilla (Larus michaellus) y la rara gaviota de Audouin (Larus audouinii).


En tierra firme hay pocos animales terrestres, sobre todo insectos con un alto grado de endemismo y otros introducidos accidentalmente como la salamanquesa y el ratón común. La tierra es pobre y muy arenosa, con lo que casi no retienen el agua y la flora es escasa pero también con un alto grado de endemismo como la manzanilla de Alborán (Anacyclus alboranensis), el jaramago de Alborán (Diplotaxis settiana), tomillo sapero (Frankenia corymbosa) o algazul (Mesembzyaanthemum nodiflorum).


Esta es la razón por la que ha sido varias veces protegida, la más importante su declaración como ZIPM (Zona de Importancia Máxima del Mediterráneo) en 2002.


Miguel Milla Valdivia.

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