LA EXUVIA DE UN SALTAMONTES.
¿Exuvia? ¿Qué es ese nombre tan raro? Pues simplemente lo que queda del exoesqueleto cuando se produce la muda... ¡Pues estoy igual!
De acuerdo... Vayamos por partes. Estamos acostumbrados a reconocer a los animales (y a nosotros por tanto) de una manera simplificada como un esqueleto (espina en los peces) que soporta el peso de la musculatura y órganos, que a su vez están protegidos del exterior por una capa (piel, escamas, etc...). Es decir el esqueleto es el soporte del organismo. Son los llamados vertebrados, mamíferos, aves, reptiles, anfibios o peces.
Sin embargo esto no es así en todos los animales: los que no poseen esta estructura son los llamados invertebrados. Entre estos hay muchos que sí poseen esqueleto pero lo que hacen es recubrirlo, es decir que no sostienen el organismo sino que lo envuelven al tiempo que lo protejen. Es el exoesqueleto (esqueleto externo). Resulta un excelente protector aunque está articulado para permitir la movilidad.
Un grupo importantísimo de estos animales es el de los artrópodos y dentro de estos, los insectos. Animales con exoesqueleto que se dividen en cabeza, tórax y abdomen; poseen además tres pares de patas y un método de crecimiento muy curioso llamado metamorfosis. En él pasan varios estadios de crecimiento desde que son larvas hasta la etapa adulta (imago) donde, según las especies, ni siquiera se parecen de una etapa a otra. Quizá el caso más emblemático es el de la mariposa que pasa de la etapa de oruga al de mariposa sin dejar entrever que una pueda dar lugar a la otra. En otros casos, como el del saltamontes que vemos en las fotografías, son casi réplicas que varían en el tamaño.
Pero hay un problema, y es que su esqueleleto, al estar recubriendo al organismo no permite un crecimiento paulatino como pasa con los vertebrados sino que llega un momento en que el animal busca refugio y su exoesqueleto se raja para que pueda salir el animal con tamaño mayor y nuevo exoesqueleto que tarda un tiempo en secarse y endurecerse por lo que el animal queda más indefenso. Este proceso se llama ecdisis y se produce cuando el animal produce una sustancia (la ecdisona) que provoca la separación del exoesqueleto de la dermis. Inmediatamente el organismo absorbe todo lo aprovechable del exoesqueleto y este se raja para que pueda salir el nuevo animal, más grande... Lo que resta de ese exoesqueleto, normalmente con la forma perfecta de su anterior ego es lo que se denomina exuvia.
Miguel Milla Valdivia.
Las fotografía están sacadas en la casa de mis padres en Valdepeñas de Jaén (Andalucía, España) el día 9-10-2017.
¿Exuvia? ¿Qué es ese nombre tan raro? Pues simplemente lo que queda del exoesqueleto cuando se produce la muda... ¡Pues estoy igual!
De acuerdo... Vayamos por partes. Estamos acostumbrados a reconocer a los animales (y a nosotros por tanto) de una manera simplificada como un esqueleto (espina en los peces) que soporta el peso de la musculatura y órganos, que a su vez están protegidos del exterior por una capa (piel, escamas, etc...). Es decir el esqueleto es el soporte del organismo. Son los llamados vertebrados, mamíferos, aves, reptiles, anfibios o peces.
Sin embargo esto no es así en todos los animales: los que no poseen esta estructura son los llamados invertebrados. Entre estos hay muchos que sí poseen esqueleto pero lo que hacen es recubrirlo, es decir que no sostienen el organismo sino que lo envuelven al tiempo que lo protejen. Es el exoesqueleto (esqueleto externo). Resulta un excelente protector aunque está articulado para permitir la movilidad.
Un grupo importantísimo de estos animales es el de los artrópodos y dentro de estos, los insectos. Animales con exoesqueleto que se dividen en cabeza, tórax y abdomen; poseen además tres pares de patas y un método de crecimiento muy curioso llamado metamorfosis. En él pasan varios estadios de crecimiento desde que son larvas hasta la etapa adulta (imago) donde, según las especies, ni siquiera se parecen de una etapa a otra. Quizá el caso más emblemático es el de la mariposa que pasa de la etapa de oruga al de mariposa sin dejar entrever que una pueda dar lugar a la otra. En otros casos, como el del saltamontes que vemos en las fotografías, son casi réplicas que varían en el tamaño.
Pero hay un problema, y es que su esqueleleto, al estar recubriendo al organismo no permite un crecimiento paulatino como pasa con los vertebrados sino que llega un momento en que el animal busca refugio y su exoesqueleto se raja para que pueda salir el animal con tamaño mayor y nuevo exoesqueleto que tarda un tiempo en secarse y endurecerse por lo que el animal queda más indefenso. Este proceso se llama ecdisis y se produce cuando el animal produce una sustancia (la ecdisona) que provoca la separación del exoesqueleto de la dermis. Inmediatamente el organismo absorbe todo lo aprovechable del exoesqueleto y este se raja para que pueda salir el nuevo animal, más grande... Lo que resta de ese exoesqueleto, normalmente con la forma perfecta de su anterior ego es lo que se denomina exuvia.
Miguel Milla Valdivia.
Las fotografía están sacadas en la casa de mis padres en Valdepeñas de Jaén (Andalucía, España) el día 9-10-2017.






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