EL PLANETA VENUS.
Esta vez hagamos un pequeño ejercicio de imaginación junto a las Ciencias Planetarias. Imaginemos una fecha en el futuro, el 2060, que está lo suficientemente lejana en el tiempo.
Después de no producirse el anunciado Mínimo de Maunder de 2030 y por consiguiente otra Pequeña Edad del Hielo, el calentamiento global sigue en Tierra a pasos agigantados. Sin embargo, y al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, su primer gran efecto sobre la climatología del planeta es un hecho bastante desconocido y aparentemente paradógico: el aumento de las temperaturas ha producido un derretimiento masivo del hielo en Groenlandia y Antártida Occidental que ha su vez ha cortado la corriente Termohalina con la entrada masiva de agua dulce provocando una glaciación tipo Dryas.
Esto a su vez ha provocado que grandes regiones de Rusia, Norte de Europa y Norteamérica queden inhabitables. Puesto que los países del Sur no están muy por la labor de acoger a miles de refugiados, los países afectados (por otro lado de los tecnológicamente más avanzados) deciden que la solución, antes de enfrascarse en guerras eternas, es enviar su exceso de población a colonizar el Sistema Solar dentro de sus posibilidades.
¿Y cuál es el primer lugar lógico, a parte de la Luna por supuesto, al que ir? Y que además pueda ser terraformado (la Luna no puesto que no posee atmósfera). Pues no... no es Marte, sino Venus ya que está a casi la mitad de camino que el planeta rojo. Sin embargo... a pesar de sus muchas ventajas no resulta tan sencillo de habitar. Veamos cómo es Venus, al menos hasta lo que conocemos.
Por orden de distancia al Sol, Venus es el segundo planeta del Sistema Solar y el sexto por su tamaño. Con un diámetro ecuatorial de 12.103'6 km es tan sólo un poco más pequeño que la Tierra y como ella es también un planeta telúrico (rocoso). Su masa es un 81'5 % la de la Tierra y su volumen un 86'6 %, siendo su gravedad sólo un poco menor que la terrestre, 8'87 m/s2. Es por ello que a Venus se le llamó el planeta hermano, o gemelo, de la Tierra. Pero es en este punto donde se acaban los parecidos.
Su órbita es un 28 % más cercana al Sol lo que lo sitúa justo al borde de lo que los científicos llaman "Zona Ricitos de Oro", es decir la franja donde el agua puede existir en la superficie de un cuerpo en estado líquido sin congelarse o evaporarse y por lo tanto donde podemos encontrar vida, al menos como nosotros la conocemos. Esta además tiene otra peculiaridad... tiene menos de un uno por ciento de excentricidad lo que la convierte en una elipse casi circular. De hecho no hay otro planeta en el Sistema Solar con una excentricidad tan baja en su órbita.
Tarda 224'701 días terrestres en dar una vuelta completa al Sol y en cuanto a su rotación... bien, cuando menos podríamos decir que es extraña: por un lado tarda 243'0181 días terrestres en completar una rotación, es decir que su día dura más que su año y además... ¡es retrógrada! lo que viene a significar que gira al revés que el resto de cuerpos celestes (planetas, satélites, asteroides, cometas...). En Venus el Sol sale por el Oeste y se pone por el Este. Esto ya de por sí es extraordinario pero... ¿cuál es la razón? Obviamente no es así desde su origen, por lo que algo tuvo que suceder... un impacto tan grande que provocó su rotación retrógrada. Hay dos teorías al respecto que explican este hecho. Las dos parten de un impacto lateral con un cuerpo de gran tamaño: la primera nos dice que fue de tal calibre que no sólo frenó su rotación sino que la hizo retrógrada. Personalmente no me convence, ya de por sí es difícil frenar la rotación de un planeta sin destruirlo como para hacer que gire al revés su núcleo y por tanto el resto del planeta. Personalmente la teoría que me convence es la del impacto lateral, posiblemente en uno de los polos, que tumbó el planeta, es decir hizo girar el planeta de tal forma que el Norte fue al Sur, al tiempo que frenó su rotación. Esto es mucho más plausible, no se cambió la rotación sino la posición del planeta por lo que sigue rotando en la misma dirección que el resto de cuerpos. Como dato curioso mentaros la fuerza de marea que ejerce Tierra sobre Venus hasta el punto de que cada vez que ambos planetas están en su momento orbital más cercano Venus siempre le muestra la misma cara a Tierra.
La primera sonda en llegar a Venus (y la primera en llegar a cualquier planeta) fue la Venera 1 de la antigua URSS que llegó el 12 de febrero de 1961... desde entonces se han enviado varias Venera más... EE.UU. por su parte envió las Mariner y Pioner y el 10 de agosto de 1990 arribó la Magallanes que ha escaneado con su radar el 98 % de su superficie. La ESA ha enviado por su parte a la Venus Express. Sin embargo muy pocas han podido posarse en su superficie debido a sus terribles condiciones como veremos. La primera en posarse fue la Venera 7 el 15 de diciembre de 1970, la siguieron Venera 8 y Pioner.
La atmósfera venusina es muy densa compuesta en su mayor parte de dióxido de carbono y una pequeña cantidad de nitrógeno. La presión atmosférica en su superficie es de 90 atm (como en Tierra a mil metros bajo el mar). Debido a su composición se ha producido un efecto invernadero masivo hasta el punto que su temperatura en superficie de hasta 464 °C de media en las zonas menos elevadas del ecuador... esto lo convierte en más caliente que Mercurio a pesar de estar al doble de distancia del Sol que éste y recibir un 25 % menos de radiación. La atmósfera, al contrario que el resto del planeta rota cada cuatro días distribuyendo eficazmente el calor por todo el planeta siendo similares las temperaturas tanto de día como de noche y en el ecuador como en los polos.
La velocidad del viento en la parte superior de la atmósfera es de 350 k/h, sin embargo a nivel de suelo es mucho más lento pero la enorme densidad atmosférica hace que golpeen con mucha fuerza. Las nubes están compuestas por gotas de dióxido de azufre y ácido sulfúrico y cubren el planeta por completo hasta el extremo de no verse la superficie desde el espacio (de ahí que la Magallanes llevara un radar para escanear la superficie). La temperatura en la parte superior de las nubes es de -45 °C pero en superficie, como ya hemos indicado, es de 464 °C y nunca baja de 400 °C.
Venus tiene dos grandes mesetas a modo de pequeños continentes. En el hemisferio Norte está Ishtar Tierra donde se encuentra la mayor altitud de Venus (unos dos kilómetros más alta que el Everest) y en el hemisferio Sur Aphrodite Tierra, la mayor de las dos y aproximadamente del tamaño de Sudamérica. Entre ambas hay depresiones. En Venus no hay cráteres de impacto de menos de 3'2 kilómetros debido a que sólo pueden llegar a la superficie meteoros de cierto tamaño sin desintegrarse por su atmósfera tan densa. Su superficie es muy joven (geológicamente hablando)... las partes más antiguas no parecen tener más de ochocientos millones de años pero la mayoría tan sólo unos pocos millones. Muchos científicos relacionan esta juventud al choque que tumbó el planeta.
En cuanto a su composición interna se cree que es muy similar a la Tierra por su cercanía, materiales y similar tamaño... a saber, un núcleo fundido de hierro, un manto y la corteza. Sin embargo un hecho tiene desconcertados a los planetólogos... a pesar de las similitudes, Venus no parece poseer tectónica de placas, cosa extraña puesto que incluso se ha descubierto que aún persiste (aunque muy débilmente) en un planeta tan pequeño como Marte. Lo que sí que posee es un vulcanismo muy activo puesto que por algún lado ha de expulsar su exceso de calor. Se han dado varias explicaciones... Una es que al ser un planeta casi completamente desecado su ciclo térmico es diferente hasta cierto punto, esto provoca que la corteza se espese cada vez más hasta que llega a un punto en que se desmorona ya que el manto estaría fundido. Esto a su vez reforzaría el hecho de que su superficie sea tan joven. Por otro lado la altísima temperatura superficial compensaría hasta cierto punto la del interior ayudando al engrose de la corteza y su posterior colapso. De esta manera en vez de tectónica de placas tendríamos un ciclo de creación y destrucción de la corteza venusina.
Sí posee, al contrario de lo que se afirmaba antes, un campo magnético, aunque muy débil. Muy probablemente sea debido a la rotación tan lenta del planeta que cohíbe el efecto dinamo de su Núcleo de hierro líquido.
Llegados a este punto tocaremos por encima el fascinante tema de la probable existencia de un antiguo océano en Venus y la, quizá, existencia de vida en Venus antes incluso que en la Tierra puesto que Sol comenzó su vida siendo un 30 % menos energético. Todo esto por supuesto antes del efecto invernadero masivo y que Venus se desecara casi completamente ¿pero cómo lo sabemos? Cuando el agua se evapora a ciertas temperaturas y con la radiación solar se disocia en sus componentes originales, oxígeno e hidrógeno. El oxígeno se combinó con las rocas de la corteza y en dióxido de carbono en la atmósfera. El hidrógeno escapa al espacio al ser muy ligero... pero... en los océanos se crea un isótopo de hidrógeno más pesado que se queda en el planeta... el deuterio. Y se han encontrado en Venus gran cantidad de él.
Como dato curioso y para terminar la exposición sobre Venus os hablaré muy brevemente de 2002 VE68. Siempre se nos ha dicho que Venus no tiene satélites y recientemente se ha descubierto que no es del todo cierto. Venus posee lo que se llama un cuasi-satélite, el asteroide 2002 VE68, capturado por la gravedad de Venus pero con una órbita tan excéntrica que se adentra en la de Mercurio y Tierra... es por eso y por que rota sincrónicamente con Sol y no con Venus que no se lo considera un satélite auténtico.
Volvamos entonces a nuestros colonos... Por un lado Venus tiene una gravedad casi como la nuestra, está cerca y aún en el límite de la Zona Habitable del Sistema Solar... por contra es un infierno, con altísimas temperaturas, una presión que nos mataría, una atmósfera irrespirable y nubes corrosivas de ácido sulfúrico... ¿merece entonces la pena? Pues parece ser que sí puesto que muchos científicos han hecho propuestas razonadas de cómo terraformar Venus.
El primero fue Carlos Sacan quien propuso en un artículo en 1961 terraformar Venus haciendo respirable su atmósfera a través de algas microscópicas lo que a su vez bajaría de forma exponencial su temperatura. Sin embargo años después se demostró que con eso sólo no bastaba. Se ha propuesto crear un anillo de escombros alrededor de Venus destruyendo asteroides para tapar la luz solar y bajar así su temperatura. Zubrin propuso colocar un enorme parasol en el punto Lagrange para la misma función. Otro problema sería la rotación que habría que acelerarla... por un lado porque es difícil que la vida de la Tierra se adapte a días y noches tan largos (también se propuso un sistema de espejos para las noches) y por otro porque acelerando la rotación aumentas el campo magnético. Para solucionar esto he visto hasta tres propuestas... bombas termonucleares estratégicamente dispuestas, arrojar asteroides en puntos específicos para acelerar la rotación y de paso "mover" el planeta más al exterior del Sol para que tenga mejores temperaturas o un anillo de satélites ecuatorial que giren síncronamente para así acelerar el planeta.
Pero mientras tanto... ¿dónde te estableces? Geofrey A. Landis dio con una solución simple y elegante... ciudades flotantes. Por encima del nivel de nubes la temperatura es soportable y ahí se situarían hábitats aerostáticos con aire respirable ya que la composición 21:79 de oxígeno y nitrógeno resulta un gas ascendente en la atmósfera venusina. Se vería además reforzado con hidrógeno o helio. Simplemente genial.
Miguel Milla Valdivia.
Esta vez hagamos un pequeño ejercicio de imaginación junto a las Ciencias Planetarias. Imaginemos una fecha en el futuro, el 2060, que está lo suficientemente lejana en el tiempo.
Después de no producirse el anunciado Mínimo de Maunder de 2030 y por consiguiente otra Pequeña Edad del Hielo, el calentamiento global sigue en Tierra a pasos agigantados. Sin embargo, y al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, su primer gran efecto sobre la climatología del planeta es un hecho bastante desconocido y aparentemente paradógico: el aumento de las temperaturas ha producido un derretimiento masivo del hielo en Groenlandia y Antártida Occidental que ha su vez ha cortado la corriente Termohalina con la entrada masiva de agua dulce provocando una glaciación tipo Dryas.
Esto a su vez ha provocado que grandes regiones de Rusia, Norte de Europa y Norteamérica queden inhabitables. Puesto que los países del Sur no están muy por la labor de acoger a miles de refugiados, los países afectados (por otro lado de los tecnológicamente más avanzados) deciden que la solución, antes de enfrascarse en guerras eternas, es enviar su exceso de población a colonizar el Sistema Solar dentro de sus posibilidades.
¿Y cuál es el primer lugar lógico, a parte de la Luna por supuesto, al que ir? Y que además pueda ser terraformado (la Luna no puesto que no posee atmósfera). Pues no... no es Marte, sino Venus ya que está a casi la mitad de camino que el planeta rojo. Sin embargo... a pesar de sus muchas ventajas no resulta tan sencillo de habitar. Veamos cómo es Venus, al menos hasta lo que conocemos.
Por orden de distancia al Sol, Venus es el segundo planeta del Sistema Solar y el sexto por su tamaño. Con un diámetro ecuatorial de 12.103'6 km es tan sólo un poco más pequeño que la Tierra y como ella es también un planeta telúrico (rocoso). Su masa es un 81'5 % la de la Tierra y su volumen un 86'6 %, siendo su gravedad sólo un poco menor que la terrestre, 8'87 m/s2. Es por ello que a Venus se le llamó el planeta hermano, o gemelo, de la Tierra. Pero es en este punto donde se acaban los parecidos.
Su órbita es un 28 % más cercana al Sol lo que lo sitúa justo al borde de lo que los científicos llaman "Zona Ricitos de Oro", es decir la franja donde el agua puede existir en la superficie de un cuerpo en estado líquido sin congelarse o evaporarse y por lo tanto donde podemos encontrar vida, al menos como nosotros la conocemos. Esta además tiene otra peculiaridad... tiene menos de un uno por ciento de excentricidad lo que la convierte en una elipse casi circular. De hecho no hay otro planeta en el Sistema Solar con una excentricidad tan baja en su órbita.
Tarda 224'701 días terrestres en dar una vuelta completa al Sol y en cuanto a su rotación... bien, cuando menos podríamos decir que es extraña: por un lado tarda 243'0181 días terrestres en completar una rotación, es decir que su día dura más que su año y además... ¡es retrógrada! lo que viene a significar que gira al revés que el resto de cuerpos celestes (planetas, satélites, asteroides, cometas...). En Venus el Sol sale por el Oeste y se pone por el Este. Esto ya de por sí es extraordinario pero... ¿cuál es la razón? Obviamente no es así desde su origen, por lo que algo tuvo que suceder... un impacto tan grande que provocó su rotación retrógrada. Hay dos teorías al respecto que explican este hecho. Las dos parten de un impacto lateral con un cuerpo de gran tamaño: la primera nos dice que fue de tal calibre que no sólo frenó su rotación sino que la hizo retrógrada. Personalmente no me convence, ya de por sí es difícil frenar la rotación de un planeta sin destruirlo como para hacer que gire al revés su núcleo y por tanto el resto del planeta. Personalmente la teoría que me convence es la del impacto lateral, posiblemente en uno de los polos, que tumbó el planeta, es decir hizo girar el planeta de tal forma que el Norte fue al Sur, al tiempo que frenó su rotación. Esto es mucho más plausible, no se cambió la rotación sino la posición del planeta por lo que sigue rotando en la misma dirección que el resto de cuerpos. Como dato curioso mentaros la fuerza de marea que ejerce Tierra sobre Venus hasta el punto de que cada vez que ambos planetas están en su momento orbital más cercano Venus siempre le muestra la misma cara a Tierra.
La primera sonda en llegar a Venus (y la primera en llegar a cualquier planeta) fue la Venera 1 de la antigua URSS que llegó el 12 de febrero de 1961... desde entonces se han enviado varias Venera más... EE.UU. por su parte envió las Mariner y Pioner y el 10 de agosto de 1990 arribó la Magallanes que ha escaneado con su radar el 98 % de su superficie. La ESA ha enviado por su parte a la Venus Express. Sin embargo muy pocas han podido posarse en su superficie debido a sus terribles condiciones como veremos. La primera en posarse fue la Venera 7 el 15 de diciembre de 1970, la siguieron Venera 8 y Pioner.
La atmósfera venusina es muy densa compuesta en su mayor parte de dióxido de carbono y una pequeña cantidad de nitrógeno. La presión atmosférica en su superficie es de 90 atm (como en Tierra a mil metros bajo el mar). Debido a su composición se ha producido un efecto invernadero masivo hasta el punto que su temperatura en superficie de hasta 464 °C de media en las zonas menos elevadas del ecuador... esto lo convierte en más caliente que Mercurio a pesar de estar al doble de distancia del Sol que éste y recibir un 25 % menos de radiación. La atmósfera, al contrario que el resto del planeta rota cada cuatro días distribuyendo eficazmente el calor por todo el planeta siendo similares las temperaturas tanto de día como de noche y en el ecuador como en los polos.
La velocidad del viento en la parte superior de la atmósfera es de 350 k/h, sin embargo a nivel de suelo es mucho más lento pero la enorme densidad atmosférica hace que golpeen con mucha fuerza. Las nubes están compuestas por gotas de dióxido de azufre y ácido sulfúrico y cubren el planeta por completo hasta el extremo de no verse la superficie desde el espacio (de ahí que la Magallanes llevara un radar para escanear la superficie). La temperatura en la parte superior de las nubes es de -45 °C pero en superficie, como ya hemos indicado, es de 464 °C y nunca baja de 400 °C.
Venus tiene dos grandes mesetas a modo de pequeños continentes. En el hemisferio Norte está Ishtar Tierra donde se encuentra la mayor altitud de Venus (unos dos kilómetros más alta que el Everest) y en el hemisferio Sur Aphrodite Tierra, la mayor de las dos y aproximadamente del tamaño de Sudamérica. Entre ambas hay depresiones. En Venus no hay cráteres de impacto de menos de 3'2 kilómetros debido a que sólo pueden llegar a la superficie meteoros de cierto tamaño sin desintegrarse por su atmósfera tan densa. Su superficie es muy joven (geológicamente hablando)... las partes más antiguas no parecen tener más de ochocientos millones de años pero la mayoría tan sólo unos pocos millones. Muchos científicos relacionan esta juventud al choque que tumbó el planeta.
En cuanto a su composición interna se cree que es muy similar a la Tierra por su cercanía, materiales y similar tamaño... a saber, un núcleo fundido de hierro, un manto y la corteza. Sin embargo un hecho tiene desconcertados a los planetólogos... a pesar de las similitudes, Venus no parece poseer tectónica de placas, cosa extraña puesto que incluso se ha descubierto que aún persiste (aunque muy débilmente) en un planeta tan pequeño como Marte. Lo que sí que posee es un vulcanismo muy activo puesto que por algún lado ha de expulsar su exceso de calor. Se han dado varias explicaciones... Una es que al ser un planeta casi completamente desecado su ciclo térmico es diferente hasta cierto punto, esto provoca que la corteza se espese cada vez más hasta que llega a un punto en que se desmorona ya que el manto estaría fundido. Esto a su vez reforzaría el hecho de que su superficie sea tan joven. Por otro lado la altísima temperatura superficial compensaría hasta cierto punto la del interior ayudando al engrose de la corteza y su posterior colapso. De esta manera en vez de tectónica de placas tendríamos un ciclo de creación y destrucción de la corteza venusina.
Sí posee, al contrario de lo que se afirmaba antes, un campo magnético, aunque muy débil. Muy probablemente sea debido a la rotación tan lenta del planeta que cohíbe el efecto dinamo de su Núcleo de hierro líquido.
Llegados a este punto tocaremos por encima el fascinante tema de la probable existencia de un antiguo océano en Venus y la, quizá, existencia de vida en Venus antes incluso que en la Tierra puesto que Sol comenzó su vida siendo un 30 % menos energético. Todo esto por supuesto antes del efecto invernadero masivo y que Venus se desecara casi completamente ¿pero cómo lo sabemos? Cuando el agua se evapora a ciertas temperaturas y con la radiación solar se disocia en sus componentes originales, oxígeno e hidrógeno. El oxígeno se combinó con las rocas de la corteza y en dióxido de carbono en la atmósfera. El hidrógeno escapa al espacio al ser muy ligero... pero... en los océanos se crea un isótopo de hidrógeno más pesado que se queda en el planeta... el deuterio. Y se han encontrado en Venus gran cantidad de él.
Como dato curioso y para terminar la exposición sobre Venus os hablaré muy brevemente de 2002 VE68. Siempre se nos ha dicho que Venus no tiene satélites y recientemente se ha descubierto que no es del todo cierto. Venus posee lo que se llama un cuasi-satélite, el asteroide 2002 VE68, capturado por la gravedad de Venus pero con una órbita tan excéntrica que se adentra en la de Mercurio y Tierra... es por eso y por que rota sincrónicamente con Sol y no con Venus que no se lo considera un satélite auténtico.
Volvamos entonces a nuestros colonos... Por un lado Venus tiene una gravedad casi como la nuestra, está cerca y aún en el límite de la Zona Habitable del Sistema Solar... por contra es un infierno, con altísimas temperaturas, una presión que nos mataría, una atmósfera irrespirable y nubes corrosivas de ácido sulfúrico... ¿merece entonces la pena? Pues parece ser que sí puesto que muchos científicos han hecho propuestas razonadas de cómo terraformar Venus.
El primero fue Carlos Sacan quien propuso en un artículo en 1961 terraformar Venus haciendo respirable su atmósfera a través de algas microscópicas lo que a su vez bajaría de forma exponencial su temperatura. Sin embargo años después se demostró que con eso sólo no bastaba. Se ha propuesto crear un anillo de escombros alrededor de Venus destruyendo asteroides para tapar la luz solar y bajar así su temperatura. Zubrin propuso colocar un enorme parasol en el punto Lagrange para la misma función. Otro problema sería la rotación que habría que acelerarla... por un lado porque es difícil que la vida de la Tierra se adapte a días y noches tan largos (también se propuso un sistema de espejos para las noches) y por otro porque acelerando la rotación aumentas el campo magnético. Para solucionar esto he visto hasta tres propuestas... bombas termonucleares estratégicamente dispuestas, arrojar asteroides en puntos específicos para acelerar la rotación y de paso "mover" el planeta más al exterior del Sol para que tenga mejores temperaturas o un anillo de satélites ecuatorial que giren síncronamente para así acelerar el planeta.
Pero mientras tanto... ¿dónde te estableces? Geofrey A. Landis dio con una solución simple y elegante... ciudades flotantes. Por encima del nivel de nubes la temperatura es soportable y ahí se situarían hábitats aerostáticos con aire respirable ya que la composición 21:79 de oxígeno y nitrógeno resulta un gas ascendente en la atmósfera venusina. Se vería además reforzado con hidrógeno o helio. Simplemente genial.
Miguel Milla Valdivia.





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